CREADOS PARA AMAR Y SER AMADOS

CREADOS PARA AMAR Y SER AMADOS

¿Cual es el sentido de lo que somos y lo que hacemos? ¿Para qué existimos? ¿Que nos mueve a levantarnos por la mañana y hacer lo que hacemos? ¿Cómo podemos ser felices?
Las personas fuimos creadas para amar y ser amadas, de ahí nacen todos nuestros anhelos más profundos y también desafortunadamente, cuando esta necesidad no es satisfecha, da origen a las más grandes tragedias humanas.

El término amor se ha convertido hoy en una de las palabras más utilizadas y también de las que más se abusa, a la cual damos significados totalmente diferentes.
El significado del amor puede ir de lo sexual a lo espiritual, de lo interesado a lo desinteresado, de la codicia a la caridad. En suma, con la palabra amor designamos actitudes y comportamientos no sólo muy distintos, sino, a veces, incluso incompatibles (amor al dinero, amor al pobre). En toda esta multiplicidad de significados destaca, como modelo por excelencia, el amor entre el hombre y la mujer.
Este amor hay que calificarlo de interpersonal y es el que verdaderamente nos interesa. En este amor intervienen todas las dimensiones de la persona y en él «se le abre al ser humano una promesa de felicidad que parece irresistible, en comparación del cual palidecen, a primera vista, todos los demás tipos de amor».
En realidad, el amor, sobre todo el interpersonal, es la esencia de lo humano. El ser humano es un ser hecho para el amor.
El amor nace con nosotros. Todos nacemos como seres hechos para el amor. La prueba de que nacemos para el amor está en la necesidad que todos tenemos de superar la soledad. La necesidad del amor nace del sentimiento innato de separación y del deseo de superarlo mediante una experiencia de unión.
Dicho de una forma muy sencilla: todos sentimos que nos falta algo, no sabemos el qué, pero buscamos eso que nos falta. El niño, en cuanto deja el seno materno, siente su falta, y por eso busca la piel y los pechos de la madre. Todos, en muchos momentos de la vida, aún estando rodeados de gente, sentimos una angustiosa sensación de soledad. Y, para huir de ella, buscamos esa mano amiga que nos haga sentir acompañados. Nos falta, como dice la sabiduría popular, nuestra «media naranja».
Por otra parte, el hombre tampoco puede vivir exclusivamente de un amor oblativo y desinteresado. «No puede dar únicamente y siempre, también debe recibir. Quien quiere dar amor, debe a su vez recibirlo como don»
Ahora bien, si el amor solamente es un gusto, una sensación agradable y placentera, está claro que no puedo amar a quien no me gusta. El amor como sentimiento es limitado. Tampoco es constante ni duradero, ni siquiera es fácil, como lo prueba la gran cantidad de divorcios y separaciones.
En el amor como sentimiento deja de ser verdad eso de que el amor todo lo puede.
La comprensión del amor como sentimiento es insuficiente. En realidad, el amor (incluso a niveles humanos) es una actitud, resultado de una capacidad que exige aprendizaje.
Si el amor es una capacidad, la cuestión ya no es encontrar alguien que me ame o que me guste, sino poner en práctica mi capacidad de amar (aprender a amar).
Más que una cuestión de a quién amar, el amor es una actitud, una orientación del carácter, un ejercitar una facultad, una expresión de mi vida. Cierto, cuando yo amo, puede entonces ocurrir la maravilla de despertar en el otro el amor, y de ser también yo amado. Hay un lazo muy estrecho entre el desarrollo de la capacidad de amar y el encontrar alguien a quién amar.
Así ocurre, en el caso ideal, en el amor de la madre por su hijo. El niño es ante todo objeto de un amor gratuito. Él es, en primer lugar, amado. Y amado incondicionalmente. Poco a poco, este amor primero e incondicional, despierta en el niño la capacidad de amar, de responder a su vez a este amor. Y de pasar de una primera etapa en la que la madre es absolutamente necesaria, a una etapa más madura en la que el niño trata de complacer a su madre y de «ganarse» su amor.
Preguntémonos entonces si en la sociedad actual estamos logrando formar en nosotros mismos y modelar para nuestros hijos esta capacidad o facultad que les ayudará a ser personas plenas y felices.
Las personas solo alcanzamos la felicidad cuando amamos y somos amadas, el amor es un acto de la voluntad, yo amo cuando decido amar, y esto requiere una educación del carácter y libertad de las tendencias egoístas innatas en el ser humano.
6 pasos para Educar para el Amor.
1. Dar oportunidades a los hijos para pensar en los demás; no centrarse en ellos,
2. Ilusionarles en grandes ideales (podrían ser bibliotecas ambulantes, pero sin ideales no serían nada);
3. Tener dominio personal (que no es represión sino ordenar las fuerzas internas hacia lo que me hace humano);
4. Enseñarles a perdonar y a pedir perdón de corazón, pues el perdón es un ingrediente indispensable del amor.
5. Formar las virtudes humanas: sinceridad, fortaleza, sobriedad, orden, etc.
Todo esto será educar para el amor.Pués en el amor se es feliz cuando se va a dar y no a buscar.

Para preguntas al autor o a Familia Unida enviar correo a:
familiaunida.chihuahua@gmail.com

highlights:
*El significado de amor por excelencia es el amor entre hombre y mujer
*Si el amor es una capacidad, la cuestión ya no es encontrar alguien que me ame o que me guste, sino poner en práctica mi capacidad de amar (aprender a amar).

Por: Luz Elena Garza
orientadora familiar de Familia Unida.

Fuentes:
https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2275952.pdf
http://es.catholic.net/op/articulos/3550/cat/213/educacion-para-el-amor.html


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