El adulto del mañana se forma hoy.

El adulto del mañana se forma hoy.

Cuando una arquitecto quiere construir una casa de un piso, sabe que los cimientos no serán muy profundos, pero cuando lo que quiere es construir un edificio de 20 pisos, sabe que tiene que los cimientos deberán ser tan profundos como lo alto del edificio.

Algo similar ocurre a la hora de educar y formar a los hijos. Si se quiere formar a los hijos integralmente, es necesario poner muy buenos y sólidos cimientos. Esto supone conocer bien el carácter, las cualidades y debilidades de cada hijo, hacer un plan concreto para cada uno y poner todos los medios al alcance para desde los primeros años, cimentar bien al hombre o mujer que cada hijo debe llegar a ser.

Formar integralmente es formar de manera armónica y jerarquizada todas las facultades y capacidades de la persona; espíritu, inteligencia, voluntad, sensibilidad, afectividad y cuerpo; promoviendo los auténticos valores humanos.

La formación integral se traduce en cuatro áreas: humana, intelectual, espiritual y social. Estas áreas de formación se relacionan entre sí, de tal manera que un deficiente desarrollo en una de ellas afecta el desarrollo de las demás e impide formar integralmente a la persona.

Es importante empezar desde que son pequeños, aunque nunca es tarde para mejorar y formar las virtudes, estas son algunas recomendaciones de cómo formar a los hijos integralmente entre los 4 y los 7 años.

Para formar la Voluntad:
• Formar en el orden ( que recojan sus juguetes)
• Enseñarle a esperar por lo que quiere
• Permitirle enfrentar las pequeñas contrariedades que se le presente (si otro niño no le quiere prestar un juguete, debe aceptarlo).

Para formar la Conciencia:
• Enseñarle a distinguir entre el bien y el mal y que poco a poco aprenda a elegir el bien por convicción (no coacción) y por amor.

Para formar el Cuerpo:
• Hacer deporte
• Formar hábitos de higiene y alimentación.

Formar los Sentimientos:
• Enseñar a actuar por convicción sin importar el esfuerzo que suponga o las ganas de hacer las cosas o no, para lo cual es importante formar el corazón del niño, motivándolo para que aprenda a gustar del bien.

Finalmente, preguntarle como ¿se siente después de hacer algo bien aunque no tuviera ganas de hacerlo? Que reflexione y aprenda a reconocer el sentimiento de satisfacción que genera obrar bien.

La formación humana tiene como objetivo central la madurez de acuerdo a su edad.
La formación intelectual es desarrollar su creatividad y encauzar su curiosidad hacia la observación, memoria y otras habilidades intelectuales incluyendo la capacidad de reflexión. Esta se desarrolla principalmente en la escuela.
La formación espiritual, lograr que el niño descubra su dimensión trascendente, su capacidad de amar y que experimente el amor de Dios. Para esto hay que ayudar a los hijos a descubrir el amor de Dios en las realidades cotidianas, principalmente a través del amor de sus padres. Hay que enseñarles a hablar con Dios con espontaneidad, confianza y sencillez.
La formación en el área social, descubrir que no es una isla, sino que vive en una comunidad donde todos tienen necesidades y talentos que poner al servicio de los demás.

La educación de nuestros hijos debe tender a desarrollar la capacidad de amar. Esto se logra a través del ejemplo pero también hay que formar hábitos y virtudes que les ayuden a salir de ellos mismos para ayudar a otros.
Es indispensable para poder educar integralmente que los formadores (padres, abuelos, maestros) conozcan a cada hijo sus cualidades y limitaciones, su carácter y temperamento, no se puede educar sin comprender y exigir a cada uno de acuerdo a su forma de ser, al momento por el que está pasando, sus necesidades específicas y sobre todo amando a cada uno de manera incondicional.

No se puede educar a distancia, hay que estar cercano y accesible, convivir, estar presente, participar en sus actividades y sobre todo estar dispuesto a escucharles y pasar tiempo con ellos.

Es importante saber ser firme en el fondo pero suave en la forma; esto es transmitir los principios de forma consistente, no ceder a circunstancias o caprichos, pero cuidando siempre la calidez, suavidad y motivación al comunicarlos. Hay que hacer un esfuerzo por evitar que el orgullo, la impaciencia o el cansancio determinen nuestra relación con los hijos.

Todo momento de convivencia familiar es una oportunidad para educar. En algunas ocasiones convendrá reconocer y alabar lo bien que lo ha hecho, en otras hará falta hacerles ver cuando se equivocan. Unos momentos son propicios para poner un reto delante, otros sin embargo habrá que ser prudentes y proponerles metas sencillas de alcanzar.

Cuando sea necesario hay que llamar la atención seriamente; otras veces por ejemplo, en un momento de tensión o agobio, lo más acertado será proponer un descanso y entretenimiento que rompa la tensión del momento y facilite la comunicación.

La formación es un largo proceso y sus frutos no son de corto plazo. Puede requerir meses e incluso años formar un aspecto particular de cada hijo, lo importante es no perder de vista la meta para no desanimarse en el día a día. No se vale rendirse.

Cuando dudemos sobre una acción, permiso o consecuencia, conviene hacerse esta pregunta: ¿esto le ayuda a ser mejor persona?

Muchas veces se planean infinidad de proyectos como unas vacaciones, un negocio, etc. De igual manera es necesario hacer un alto en el camino y tener un proyecto familiar sencillo que incluya un programa o plan de formación para cada uno de los hijos.

A través de acciones que vayan buscando el verdadero bien de los hijos y el amor incondicional y la cercanía de sus padres o formadores, los hijos podrán recibir la ayuda y formación que les permitirá convertirse en hombres y mujeres íntegros, esto es desarrollar todas sus capacidades y potencialidades hasta convertirse en personas sanas y felices.

Algunas acciones concretas que ayudan en la formación integral:
1. Enseñar a pensar, por ejemplo; cuando tenga una duda o te pregunte que hago, regresarle la pregunta y decirle “tú ¿qué piensas?” esto desarrollará en el/ella la confianza en su propia intuición.
2. Leer cuentos o historias de personas dignas de admiración despierta en ellos la ilusión de imitar esos modelo.
3. Inculcar el amor a la verdad y no tolerar las mentiras.
4. Cultivar el amor por la belleza, la naturaleza, la música, motivarlos a descubrir la belleza a su al derredor.
5. Desarrollar habilidades de pensamiento a través del juego.
6. Evitar la sobreprotección y permitirles hacer por si mismos lo que son capaces de acuerdo a su edad.
7. Ser consistentes en enseñarles a distinguir entre el bien y el mal, así aprenderá a elegir el bien por convicción y por amor.
8. Ayudarles a identificar sus sentimientos y emociones y expresarlas en un ambiente de respeto.
9. Motivarles a esforzarse en lo que hacen, especialmente aquello que mas les cuesta.
10. Promover la convivencia con otros niños de su edad y de sus mismos valores.
11. Cuidar el trato, no permitir faltas de respeto, mostrarles con el ejemplo como debe tratarse a los demás.
Material del programa Edificar la Familia de Familia Unida A.C.
Preparó: Luz Elena Rico de Garza
Consultora Familiar – Centro Familia Unida Chihuahua A.C.
Próxima Semana:
Nuestra Familia, el lugar desde donde podemos cambiar el mundo.


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