Ser Libres para ser Felices

Ser Libres para ser Felices

La felicidad es el destino del hombre; podemos ver cómo las diferentes actividades que realizamos todos los días buscan alcanzar la tan anhelada felicidad.

La verdadera felicidad es aquella que surge de la libertad que busca la verdad.

 

Pero ¿qué es la libertad?

La libertad es la facultad para elegir entre lo bueno y lo mejor. No para elegir entre lo bueno y lo malo, ya que lo malo no es una opción propia de la libertad que por naturaleza busca siempre el bien y la verdad.

 

Cuando tu eliges el mal, lo eliges porque te confundes, piensas que has elegido un bien. Después te das cuenta que aunque en un inicio aquello que has elegido te brinda una gratificación, ésta termina después de un determinado tiempo, es decir, no es capaz de darte la felicidad que esperabas.

 

El bien objetivo, no siempre coincide con aquello que la sociedad, los medios de comunicación o la experiencia personal nos presenta como “bueno”, en ocasiones éstas propuestas pueden ser muy atractivas, pero la voluntad es quien debe decidir con la ayuda de la inteligencia aquello que es un bien verdadero para la persona y orientar su actuar para alcanzarlo. De ésta manera podrá ser feliz.

 

Cuando pensamos en la libertad humana, surgen varios interrogantes: ¿es libre aquel que opta por dañar o perjudicar al prójimo? ¿Es libre aquel que engaña a su cónyuge porque cree que es libre de hacerlo? ¿Es libre quiñen daña a su cuerpo?

 

La realidad es que la libertad humana es una “libertad limitada” por nuestra naturaleza.

La verdadera libertad se ejerce y actúa plenamente cuando se elige entre dos bienes el que es superior, llegando finalmente a Dios.

 

La libertad encuentra su máxima expresión en nuestra capacidad de elegir el bien de los demás; en eso consiste el amor, por ello sólo es capaz de amar quién es libre.

 

La libertad en su expresión más plena y más profunda, nos impulsa a donarnos a nosotros mismos a favor de los demás.

 

¿Porque decimos que la libertad de la persona es una “libertad limitada”?, porque el hombre tiene un modo de ser propio; la naturaleza humana.

Hay conductas favorables que perfeccionan ésta naturaleza y otras desfavorables que la perjudican. Lo que mas nos perfecciona, es amar, porque estamos hechos para ello, y al cumplir nuestra misión (para lo que fuimos creados) nos realizamos y somos más felices. Por otro lado cuando vivimos encerrados en nosotros mismos y en nuestro egoísmo, nos perdemos la enriquecedora experiencia de compartir con los demás y esto va creando amargura e insatisfacción, porque actuamos contra aquello para lo que fuimos creados.

La raíz de la naturaleza y dignidad humana dan la pauta para saber si algo es bueno; además posibilita a la persona a la toma de decisiones inteligentes, buenas para sí misma y para los demás.

Sin embargo en la naturaleza humana existe una tendencia hacia el egoísmo, que no significa que sea imposible de superar sino que es difícil y se puede lograr si se ponen los medios necesarios.

 

Pero también la libertad humana está limitada por la ley natural, inscrita por el Creador en el corazón de todo hombre, es la participación de la sabiduría y la bondad de Dios y expresa el sentido moral originario que permite a la persona discernir entre el bien y el mal.

 

La fórmula fundamental de ésta ley natural inscrita en la conciencia de todo hombre es: Haz el bien y evita el mal y es una formula clara presente en todas las personas. Se llama ley natural porque es propia de la naturaleza humana.

 

La ley natural es como una balanza espiritual interior, con la que se puede medir el bien y el mal. Su motor es la conciencia que ayuda a regular los actos por medio de la razón.

 

Todas las personas tenemos dos facultades espirituales que nos distinguen del resto de las creaturas; estas son la inteligencia y la voluntad.

La inteligencia nos capacita para buscar la verdad, la realidad objetiva de las cosas. Esta actúa a través de la reflexión, el razonamiento y la contemplación, la inteligencia nunca se satisface plenamente porque siempre busca saber y conocer más.

La voluntad es la facultad de buscar y hacer el bien.

Cuando la inteligencia ve la verdad y el bien en algo, la voluntad nos mueve a alcanzarlo y a esforzarnos para lograrlo.

 

La voluntad es la columna vertebral del carácter del hombre y el motor para alcanzar las metas más valiosas de la vida.

 

Nuestra libertad necesita energía y alimento, como el hábito de elegir e inclinar nuestra voluntad al bien en las pequeñas y grandes decisiones diarias.

 

Si sustituimos la inteligencia y la voluntad por nuestras emociones y nuestras sensaciones, lo que dicta la moda y otros factores externos, la libertad se va debilitando.

 

Nuestra libertad está orientada al amor, esa es su razón de ser, y en la medida que amamos, somos felices. Por ello la felicidad es el fruto de la libertad.

 

Siendo la libertad un deseo infinito del hombre, sólo puedes encontrarla en un objeto infinito, por lo tanto la felicidad ultima del hombre está en Dios.

 

La riqueza material no garantiza la felicidad.

La felicidad no está en las cosas exteriores, sino en la vivencia del Amor.

El amor no solo nos obliga a pensar en el “tu”, sino que nos lleva a vivir para hacer feliz a la persona que amamos; ésta es la clave de éxito en una relación y en la vida misma.

 

Muchas cosas materiales y limitadas nos pueden dar placer y cierta satisfacción, pero por más satisfacción y placer, por mas cantidad de cosas que poseamos, nuestro ser se queda hambriento de más y más.

Si la felicidad tuviera alguna relación con las cosas materiales, sería bastante fácil ser feliz.

Sin embargo todos conocemos personas que han acumulado grandes cantidades de riquezas y siguen siendo infelices. En contraste conocemos hombres y mujeres que poseen pocas cosas y poca riqueza y son personas muy felices.

 

Hemos reflexionado que todos los hombres queremos ser felices, y que la auténtica felicidad se consigue a través del ejercicio de nuestra libertad. A continuación te presento algunas propuestas para alcanzar la verdadera felicidad:

 

  • Una ordenación correcta de los valores, anclando el interés en lo que no se acaba, que perdura, quién pone su felicidad en lo pasajero, que se confundirá con la alegría, más que con el gozo profundo de la felicidad.
  • Elegir libre y responsablemente y ser congruente. Más que palabras, más que el deseo o la intención, una vida congruente es la mejor manera de ser feliz.
  • Responsabilidad plena y determinación, examinar a fondo nuestro actos, porque hacemos lo que hacemos, analizar nuestro estilo de vida, identificar grietas que vayan apareciendo y si es necesario, volver a colocar los cimientos.
  • Una voluntad firme; no basta querer ser feliz, es necesario orientar toda nuestra vida a serlo. Y como en todo ideal y objetivo grande en la vida, alcanzar la felicidad como fruto de nuestra libertad no será algo mágico, sino la empresa más difícil, el camino más arduo, pero el único que le da sentido a la existencia.

 

La felicidad del hombre no es algo mágico, no es un regalo que nos ofrece alguien, no se compra, no está en las cosas, en lo pasajero o en los placeres; no es algo que se encuentra y se posee de una vez y para siempre, la felicidad del hombre es dinámica y se experimenta en la medida en que se ama. Amor y felicidad son una misma realidad.

 

La felicidad es el fruto de elegir libremente, vivir el amor a Dios y al prójimo.

 

 

Material del programa Edificar la Familia de Familia Unida A.C. Preparó: Luz Elena Rico de Garza
Consultora Familiar – Centro Familia Unida Chihuahua A.C.

PREGUNTAS Y CONSULTAS AL AUTOR:

familiaunida.chihuahua@gmail.com


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