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Aprender hablar en familia

A veces nos quejamos de que las familias no se hablan. No es que no se hablen el papá y la mamá, los papás y los hijos, los hermanos entre sí. Lo que pasa es que parece que no hay tiempo para sentarse y discutir, con calma, sobre los temas que interesan a todos.

Resulta necesario, hoy como siempre, aprender el difícil arte del diálogo. La primera lección es fácil de comprender pero difícil de practicar: para poder entablar un verdadero diálogo hace falta abrir un buen espacio en el propio tiempo para, simplemente, ponerse en actitud de escucha. Sí: escuchar es la primera condición para poder empezar un diálogo, pues nos permite acceder a la intimidad, a los intereses, a los dolores y cansancios del otro. Al mismo tiempo, dispone nuestro corazón para la acogida. Dialogar no es siempre dar. Muchas veces, quizá la mayoría, será recibir, aceptar, tal vez aguantar, pero todo con un cariño especial: alguien me abre su corazón, su vida, sus angustias y sus esperanzas. Me interesa lo que dice porque me interesa lo que es, lo que sueña, lo que ama.

Encontrar tiempo para escuchar significa dejar de lado otras cosas que nos interesan mucho, pero que no son tan importantes. Muchas veces nos quejamos de la falta de tiempo. Y, sin embargo, pocos hombres y pocas culturas han gozado y gozan del tiempo libre que el mundo moderno ha puesto a disposición de muchos (aunque, por desgracia, no de todos). Lo que pasa es que ese tiempo libre ha quedado llenado por mil cosas que nos impacientan, nos agobian, nos aplastan. Conviene, de vez, en cuando, renunciar, dejar, apagar, detener el frenesí habitual. Sentarse con la esposa o el esposo, llamar a los chicos (que también viven frenéticamente entre el deporte, los estudios, los amigos y la televisión, si es que no han caído en el vicio devastante de los “videojuegos”) y crear un clima para la escucha. Lo que uno deje de lado será siempre menos importante que el amor entre los esposos y el amor entre padres e hijos. Aunque se trate de no ver algún día un partido de mi equipo favorito…

Si el tiempo es una condición elemental para que se dé un diálogo en la familia, la segunda condición resulta igualmente básica, pero un poco más difícil. Conversar significa que escucho a alguien que me dice algo, o que hablo ante alguien que me escucha. “¡Elemental, has descubierto América…!” podrá decir alguno. Pero no es tan fácil tener “algo que decir”, encontrar eso nuevo, interesante, humano, enriquecedor, que hace que tengamos unas ganas enormes de hablar, de gritar, de comunicar lo que hemos descubierto u otro me ha enseñado.

Muchos silencios en familia nacen de la triste realidad del “no sé qué decir a los míos”. Esto puede tener dos causas: o los míos no se interesan para nada de mí (y entonces ya no son tan “míos”); o yo pienso que soy tan pobre humanamente que no puedo decir nada nuevo.

Basta con abrir un poco los ojos ante el misterio de la vida para encontrar que hay mucho, muchísimo que decir. Hoy será el esposo y padre que cuenta una aventura en su trabajo, y cómo ha descubierto que un amigo, tenido por todos como tramposo, resultó ser de una honestidad ejemplar. Mañana será la esposa y madre que también habrá descubierto algo en el trabajo o en las tareas domésticas, o que habrá escuchado un programa interesante en la radio. No son pocas las familias en las que los papás cuentan a los hijos una película que acaban de ver, o un viaje interesante que hicieron de jóvenes, o la historia del abuelo o de la abuela, esos ancianos que también tienen mucho que decir en el mundo familiar. Y los pequeños y los no tan pequeños podrán también enriquecer a los demás con las aventuras de la escuela, o un accidente en el juego, o el encuentro por la calle con un misterioso señor de barbas largas que anda todos los días con un carrito ruidoso por entre las palomas de la plaza mayor…

Cada hombre y cada mujer tienen su “pequeña historia” y su “pequeña ciencia”, encierran un libro que experiencias y de consejos que pueden servir para todos. También los jóvenes pueden dejar perplejos a sus mayores cuando exponen reflexiones que dan mucho que pensar por el radicalismo y el anhelo de justicia que es propio de quien empieza a asomarse al mundo de los adultos (muchas veces ya acomodados en nuestras perezas o cobardías). Pero no por ello dejarán esos mismos jóvenes de sentir la necesidad de una palabra de aliento a la hora de escoger una carrera, de optar por un trabajo, de iniciar a salir con un chico o una chica que quizá mañana podrá ser el esposo o la esposa para siempre…

Aprender a dialogar en familia es algo asequible a todos. Basta con apagar, de vez en cuando, el interruptor general de la electricidad de la casa y reunir a “toda la tribu” en el cuarto más grande para, simplemente, escuchar y hablar. Así se ahorrará algo en la cuenta de luz. Pero, sobre todo, se ganará mucho en la cuenta del amor familiar. Y ese no tiene precio en el mercado.


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Algunos límites de la familia política

Desde antes de la boda, y con modalidades más concretas después de la misma, un hombre y una mujer que se casan establecen puentes de relación con las familias de él y de ella.
El esposo conoce a la familia de la esposa, la esposa a la familia del esposo. Los respectivos padres empiezan a tratar al yerno o a la nuera con mayor intensidad, al mismo tiempo que modifican muchas veces el modo de relacionarse con el propio hijo. Todo sería relativamente sencillo si cada uno ocupa su lugar y no supera sus límites.
Los suegros son buenos suegros cuando respetan la opción matrimonial del hijo o de la hija, aunque en no pocas ocasiones sientan cierta prevención hacia la otra parte. Quizá porque pensaron que su hijo o hija escogieron mal, o que se precipitaron, o que el yerno o la nuera no tienen las cualidades que los suegros desearían, etcétera. Otras veces no hay prevenciones o disconformidades, pero en la vida concreta se producen interferencias más o menos problemáticas desde la familia política hacia la nueva familia.
La situación vista desde los esposos puede ser muy variada. Quizá uno de los dos (o los dos) sigue muy enganchado de sus propios padres, hasta el punto de insistir continuamente en comer o cenar con ellos, o en invitarlos a casa. En ocasiones la otra parte se siente molesta, desea más independencia, comienza a reprochar al cónyuge por seguir tan aferrado a su familia de origen y dañar así el camino de maduración de la pareja.
Otras veces uno de los esposos adquiere un papel dominante y exige a la otra parte un corte radical, incluso excesivo, hacia sus padres. En estos casos pueden llegarse a imposiciones arbitrarias que hieren el corazón de la parte “sometida”: la esposa o el esposo dominado sigue siendo hijo y, seguramente, conservará el cariño hacia sus padres, aunque el cónyuge busque separarlo de ellos.
Como se intuye, las situaciones que pueden darse son muchas y complejas. Las que acabamos de esbozar son sólo algunos casos problemáticos. Lo cierto es que las parejas tienen con frecuencia serias dificultades en armonizar el cariño y el trato debido hacia sus propios padres, por un lado; y por otro, la autonomía adecuada que necesita la nueva familia para configurarse y recorrer su propio camino.
Por eso resulta de ayuda recordar dos ideas que tienen importantes aplicaciones. La primera es que un hijo es siempre un hijo, y unos padres son siempre padres, aunque el hijo contraiga un matrimonio y empiece a vivir en una casa propia.
Ello significa que el matrimonio no puede convertirse en una ruptura inhumana y dolorosa respecto del propio pasado. Cada hijo debe reconocer que merecen sus padres, cómo mostrarles cariño, en qué asuntos (sobre todo si son mayores) habría que ayudarles.
La segunda idea es que la nueva familia, si no existen enfermedades de tipo psicológico o niveles de inmadurez graves, está llamada a configurarse desde la pareja, sin injerencias abusivas desde las familias políticas (sobre todo desde los padres) del esposo o de la esposa. Ello significa que el peso de la marcha del nuevo hogar recae de modo completo en la pareja, sin que esto sea obstáculo para mantener una sana relación con los propios padres o con los padres de la otra parte, y así lograr esa armonía que tanto ayuda a todos.
Una familia no puede madurar si gira continuamente en torno a sus orígenes. El centro de gravedad de la nueva pareja tiene que ser el amor mutuo, al que se añaden las obligaciones hacia los hijos que puedan nacer.
Son dos pistas importantes que pueden ayudar a todos, a los familiares políticos y a los esposos, para armonizar los deseos buenos y las aspiraciones legítimas de todos.
No faltarán, ciertamente, momentos de dificultad y diferencias de opiniones. Con un poco de paciencia y un mucho de sano respeto será posible afrontarlas de la mejor manera posible: para el bien de los esposos, y para la paz en los corazones de sus respectivas familias políticas.

(Conceptos resumen)
 Puentes de relación con las familias
 Armonizar el cariño y el trato hacia sus propios padres
 Deseo de independencia
 El centro de gravedad de la nueva pareja es el amor mutuo y la obligación hacia los hijos.


Hiperpadres.

“La Necesidad real de Ser UNOS súper padres”

Hoy en día ante Los Grandes Retos de Competitividad y Sobre Todo en Un Mundo con los muchas Atracciones en Cuanto a la obtencion De Una mejor Educación, Los Padres Sienten Tener las Oportunidades es a la mano Y Muchos de Ellos actuan Como Si estuvieran En Una Competición por El Premio del padre del Año. Son Padres Proveedores, sobrecuidadores sobreprotectores Y, Que No Conocen donde esta el Límite párrafo Dejar Que SUS hijos afronten los Problemas y exigencias de la Vida Diaria CÓMO parte de su development. La autora Evangelina Himitian, núms Explica con detalle de Más Que Se Trata El efecto de los hiperpadres y ánade ALGUNAS Recomendaciones para Evitar sobrepasar la subjetividad e independencia de los Niños:

“Hoy, MUCHOS Padres Sienten la Presión de Ser perfectos. ES Equivocado objetivo m ONU. Los chicos no necesitan perfectos Padres, Padres necesitan Presentes. Conectados, Pero No «hiperpadres». La sobreprotección y el sobrecuidado atenta contra El Nivel de confianza de un chico “, Como lo Apunta Verónica de Andrés, autora de libros. Permitir Que los Niños desarrollen la autonomía en Edades Tempranas se Convierte En Una Necesidad Cada Vez Más apremiante para el Bienestar emocional de Ellos.

En Una caracteristica de los hiperpadres es “”:

“Los” hiperpadres “Suelen Hablar en plural Sobre SUS hijos y Las Elecciones de Vida:” no tomamos gaseosa de noche “,” no Miramos televisión “u” hoy TENEMOS prueba de matemática “. También se denominador los “padres helicóptero”, Porque siempre sobrevuelan la vida de Sus hijos “.

La paradoja de los hiperpadres:

“La paradoja de la hiperpaternidad Es Que Cuanto Más perfecto Buscas A que sea tu hijo, Más inseguro lo haces -dice Andrés-. Un chico Que se Tiene confianza Tiene el «yo puedo» Incorporado. Uno criado con hiperpadres Tiene EL «Mis Padres lo Harán Por Mí» Incorporado. Y ESO ES UN La autoestima atentado contra “.

La regla de oro Para Ayudar a los Niños:

“(…) No hay Hacer por Los Hijos Nada que puedan Ellos Mismos Hacer por si. “Ayudarlos Está Bien, Pero entrometerse en Todos SUS Asuntos no. ¿Quieres ayudarlo? No lo ayudes Tanto en TODO. Antes de saltar de un rescate Do, pregúntate si eso es algo Que El o ella PUEDE Hacer en solitario. Es Posible criarlos Para Que Tengan confianza en Si Mismos, desarrollen su inteligencia, Sean Responsables Y felices sin estar Sobrevolando SUS vidas Como helicóptero de la ONU. ”
La psicóloga Estadounidense Madeleine Levine FUE La Primera linea USAR EL Concepto de” hiperpadres “. A partir de Sus Experiencias de Más de 30 años, constata, Sobre Todo en Una cultura tan Competitiva Como la de los estados unidos, Que la paternidad se habia Convertido En Una carrera contra reloj, con Una meta clara: el triunfo de los hijos. Levine Recomienda ejercer la paternidad de Manera Menos intensa párrafo Evitar Que los chicos terminen Frustrados por las exigencias Grandes Padres de Sus.

Podemos Comprender Que Ser padre el no Es Una Tarea Fácil y Mucho Menos Que podamos CONSEGUIR ALGÚN Manual Donde se descifren los Resultados o Las OPCIONES de Como Enfrentar los Desafíos cotidianos, sin embargo, Asumir En Confianza El Don Que se nos ha otorgado con la Gracia de la paternidad podria indicarnos signo de la ONU Que al menos por algo bueno es Que DEBEMOS Ahora Ser Padres y seguramente lo estaremos Haciendo busque.

This Inseguridad de la paternidad podria estarse Transmitiendo a Los Hijos Mediante la Preocupación De que las perfectas Cosas Salgán, Una excesiva Supervisión Lleva El Mensaje implícito De que no puedes Hacerlo en solitario, De que requieres de mi ayuda y aprobacion.

Permitirnos en la paternidad el siguiente Ejercicio es mi Propuesta:

“La Contemplación Como un regalo de vida, OBSERVAR que tu hijo Haga Las cosas from SUS Recursos y admirar la Capacidad de Resolución de Problemas Se Puede convertir miembro En un deleite adictivo”.

Análisis y Resumen por:
Lilia Mireya Mendoza Ávila
Consultora de Familia Unida Chihuahua
Para Preguntas o Consultas:
familiaunida.chihuahua@gmail.com


El Amor siempre da frutos

Hay ciertas realidades en el mundo que son opuestas entre sí, pero a la vez tan cercanas, que las medimos una en función de la otra. Por ejemplo, el frío lo medimos en función del calor y decimos: “¡Estamos a cinco grados, hace frío!”. En realidad, sentimos frío por la ausencia de calor.

El hombre y la mujer son completos y son perfectos en sí. Sin embargo, requieren de un complemento, de su opuesto, para alcanzar la plenitud de la feminidad o la masculinidad. El hombre y la mujer son naturalmente complementarios el uno para el otro. Esto, además de ser conveniente, es hermoso y da fruto.

Que efecto tiene el Amor reciproco entre el hombre y la mujer?

El ser hombre no se entiende sin la mujer y el ser mujer sin el hombre.

En el otro: El hombre no es plenamente hombre sin la presencia de la mujer, ni ella es plenamente humana sin el complemento del hombre. Cualquier separación teórica o institucional del hombre y de la mujer, o cualquier sobrevaloración de uno por encima de otro contradice la naturaleza del ser humano. Ambos son correspondientes uno del otro, y ambos se enriquecen mutuamente.

La dignidad de la persona humana, hombre y mujer, no la otorga ni la sociedad, ni las instituciones o movimientos externos, le corresponde por el solo hecho de ser. El hombre y la mujer tienen, por tanto, la misma dignidad y se complementan por sus características, en sus funciones y en su misión.

El hombre y la mujer se realizan en función uno del otro: juntos forman su familia como un proyecto común: la mujer, como esposa y madre, y el hombre, como esposo y padre. Ni la mujer puede ser padre o esposo, ni el hombre puede ser madre o esposa, es constitutivo del hombre y de la mujer, por lo tanto, no puede ser intercambiable.

En la sociedad: Por naturaleza la persona es existencialmente social, tiene necesidad de interactuar con los demás. De forma muy particular varón y mujer fueron creados por Dios para ser ayuda mutua, para que siendo diferentes pudieran complementarse. El hombre y la mujer llevan en su propio cuerpo, en su psicología y en todo su ser inscrita la vocación al amor que se realiza de forma natural y plena en el matrimonio.

Hombre y mujer encuentran su sentido en el otro, son capaces de dar vida y educar a sus hijos gracias a la complementariedad biológica, psicológica y espiritual. Se ayudan a lograr sensatez y objetividad por la complementariedad espiritual y a conquistar la estabilidad emocional por la complementariedad psicológica.

En los hijos: Fruto natural del amor de los padres. Podemos ver en la naturaleza que el hombre y la mujer tienen inscrito en su cuerpo la capacidad de ser padres, el amor fecundo está inscrito en su naturaleza. La unión conyugal que expresa el amor entre ellos, pero al mismo tiempo trasciende en el fruto de ese amor: LOS HIJOS.

El amor de los esposos se personifica en el hijo. Es difícil dudar o argumentar en contra de la reciprocidad y la complementariedad del hombre y la mujer cuando el fruto de la unión de dos seres contrastantes es una nueva persona, ella evidencia y reafirma el amor de sus padres en cada una de sus facciones y en cada uno de sus actos.

Los hijos son lo que hace fecundo el amor.

El desarrollo humano e integral de un hijo implica el amor de los esposos, y el hijo es un fruto de ese amor.

La paternidad supone responsabilidad, no solo ante la familia como tal, sino ante el hijo que podría nacer, cuya existencia está en juego y con frecuencia se pasa por alto cuando se busca vivir de una manera cómoda, buscando solamente la satisfacción personal.

Ante la posibilidad de dar vida a un hijo se presentan dos posibles actitudes: una paternidad responsable o una paternidad confortable.

Como sería cada una de estas actitudes?

Paternidad confortable:

  • Se pierde de vista que la vida comienza en un instante pero no termina nunca.
  • Se desvincula el amor de la vida.
  • Al hijo no se le considera un bien en si mismo.
  • La decisión de acoger o no una nueva vida esta sustentada en los intereses individuales y en valores perecederos.
  • Se antepone la comodidad al amor.
  • Falta apertura al otro, solo se busca el beneficio individual.

Paternidad responsable:

  • Saben que los hijos son para la eternidad.
  • Reconocen el valor de cada hijo como insustituible.
  • Conocen y respetan la propia fertilidad.
  • Anteponen la libertad auténtica a las pasiones.
  • Deliberan juntos, fundamentando su decisión en el amor, buscando el bien auténtico del matrimonio, y de los hijos por nacer.
  • Asumen juntos su misión de padres.
  • Se respeta la verdad y dignidad del acto sexual abierto a la vida.
  • Asumen la consecuencia natural del acto sexual.
  • Saben que siempre es mejor existir que no existir.
  • Reconocen que lo mejor que se le puede dar a un hijo es un hermano.

La vida de un hijo es un don, no un derecho; para un matrimonio el que su amor llegue a personificarse implica la acción milagrosa y gratuita de Dios, por eso el nacimiento de un hijo no se puede considerar un derecho de los esposos.

Cuando lo consideramos un derecho y queremos un hijo a cualquier costo, recurrimos fácilmente a cualquier método para conseguir un embarazo, probablemente sin darnos cuenta de que estamos cosificando al hijo, al acto sexual e incuso al esposo o esposa.

Un hijo no puede considerarse como un objeto que se adquiere a toda costa, como quién adquiere un carro último modelo, satisfaciendo un capricho.

Tanto el padre como la madre son administradores de un poder que sobrepasa sus capacidades humanas. Se trata de una encomienda sublime: ser instrumentos para manifestar, en su amor esponsal, el amor de Dios.

Cada matrimonio tiene el compromiso de valorar y respetar la vida en su justa dimensión, que implica no sólo ser colaboradores de Dios en la creación de más personas, sino también respetar la dignidad con que cada ser viene al mundo: es decir, ofrecer a cada recién nacido el amor y la calidez que merece por el solo hecho de existir.

Podemos comparar la Creación con una obra artística en la que Dios utiliza un lenguaje simbólico para transmitirnos su idea de amor y de belleza, el cual podemos ver en los mares, las ores, las montañas, los planetas… En particular, su genio artístico se volcó en la creación de Adán y Eva. Dios deseó hacer al hombre a su imagen y semejanza.

“Hombre y mujer los creó”, los creó completos, pero complementarios; contrastantes, pero recíprocos. En el contraste del hombre y la mujer brilla la belleza y el amor de Dios, porque es una unión hermosamente estética y a la vez fecunda.

Algunos consejos prácticos para valorar la fecundidad del matrimonio:

  • Ver y apreciar a cada hijo como un don.
  • Ser realistas en las decisiones respecto a la vida. Evitar tomar en cuenta sólo los aspectos 
económicos; un hermano es el mejor regalo que se le puede hacer a un hijo.
  • Hablar positivamente sobre el embarazo, el don de una nueva vida y los bebés, sobre todo 
ante los hijos para que descubran el valor de la vida y de sí mismos.
  • Comentar con los hijos los momentos gratificantes de cuando estaban esperando a cada uno 
de ellos, cuando recibieron la noticia y los vieron por primera vez.
  • Ver en familia videos o fotos del embarazo y/o nacimiento de cada hijo.
  • Aprovechar los embarazos de personas cercanas para comentar con ellos acerca del don de 
la vida.
  • Aprovechar momentos de oración en familia para pedir por los niños que están por nacer.
  • A la llegada de un nuevo hermano de sexo distinto, aprovechar para platicar con ellos sobre 
cómo son diferentes las niñas de los niños y de las riquezas que cada uno aporta a la familia.
  • Involucrar a los hijos en la llegada de un nuevo hermanito. Por ejemplo, que le platique o le cante desde antes de nacer, que ayude a escoger nombres, arreglar el cuarto, elegirle ropita, 
compartirle sus juguetes, etc.
  • Preguntarnos qué nos impide tener otro hijo.
  • Material del programa Edificar la Familia de Familia Unida A.C.
  • Preparó: Luz Elena Rico de Garza
  • Consultora Familiar – Centro Familia Unida Chihuahua A.C.

 


¿FIELES O CAUTIVOS?

El matrimonio, el Proyecto Común del Hombre y la mujer, Comienza Con La Promesa y La Ilusión de la confianza y de la fidelidad. Pasa Conforme El Tiempo, es bueno que sé de las Naciones Unidas Vistazo a la Realidad conyugal con sinceridad total, el pecado miedos y con mucho optimismo, para renovar ESE Común plan, reconociendo en El Otro La persona amada A Quien Un día se prometio Permanecer unido Toda La Vida .
Puede del resultar v relatively sencillo Permanecer Fieles en La Bonanza, en Los días Agradables, en la luna de miel, en Los Primeros meses o años de matrimonio. El implacable paso del tiempo Será El Crisol En El Que La Confianza y La fidelidad comenzarán una Tomar su pleno SENTIDO y Su Verdadera dimensión, en El que el amor Será el unico SENTIDO de la Entrega conyugal.
La fidelidad en el matrimonio no es estar cautivos Sino Elegir Libremente Cada Día ONU Modo de vivir el SENTIDO del amor es una promesa Que permita a Uno Cada de los esposos realizarse plenamente.
es la decisión libre de comprometerse a buscar siempre la felicidad de Quién amamos.
¿en que se basa la Fidelidad en el amor?
1. Búsqueda del SENTIDO de la Vida: La persona CUANDO AMA busca el SENTIDO de su vida de cara un Mismo si, al mundo ya Dios. Quien no ha Encontrado ESA Respuesta En Su Vida vivira en la superficialidad del tiempo Y será Incapaz de Hacer las Naciones Unidas Proyecto de Vida Junto a Alguien Más Porque Su Vida No Tiene Rumbo.
2. Acogida y aceptación: Aceptación de si Mismo, de la Propia Vocación y de la s necesidad de abrirse Al Otro. Acoger Al Otro aceptándolo Como Es, sin Como quisiera Que Fuera. ES ESA aceptacion La Persona asienta las bases de su fidelidad.
3. Coherencia: vivir de Acuerdo col Compromiso Adquirido Que confiere la Identidad de los esposos. Sí se ha asumido Libremente el matrimonio, vivir Como casados, cultivando el amor y el respeto INDEPENDIENTEMENTE de las Circunstancias.
4. Constancia: Es Fácil Ser fiel, por un Dia o por algunos adj Días, Pero en solitario PUEDE llamarse fidelidad al Compromiso sostenido Día a Día Durante Toda La Vida.

La apertura Al Otro Requiere Que los dos se encuentren en La Misma dimensión de la búsqueda y aceptación personal, Que comulguen Con los mismos bienes Fundamentales Y Que reconozcan SUS Debilidades, Pero con el firme Compromiso de Construir la ONU el plan de vida asentado en el amor.

Los Pilares de la fidelidad hijo: SENTIDO profundo de la vida, aceptación y apertura, Coherencia y constancia.

La fidelidad toca Todos Los Aspectos de la personalidad. La verdadera e íntegra dimensión de la fidelidad no se LIMITA A Ningún Tener Relaciones extramaritales, Sino Que Se Vive en TODOS LOS Actos, Palabras y Pensamientos Hacia el Esposo o la esposa-.

Como es esto?
De pensamiento:
Miradas, Deseos, Pensamientos, Recuerdos, imaginaciones Consentidas, Lecturas, revistas, etc.
De palabra:
Chistes, comentarios, piropos impropios Ironías, criticas Hacia el Esposo (a), faltas de respeto, gritos, maltrato .
de Obra:
Relaciones extramaritales, Que pueden ir desde Una Salida Hasta Tener otra familia paralela.
de omission:
Lo que sé Deja de Hacer para Ser fiel o cultivar la fidelidad El Otro, para vivir con alegría La Conquista y La pasión del matrimonio día un día.

Para vivir la fidelidad en el matrimonio, siempre hay Obstáculos Que Nos Podemos ENCONTRAR; No Se Puede Negar La influencia de las corrientes de pensamiento y Comportamiento del Ambiente; Continuación presentamos un párrafo Los Estar alertas ¡Y Evitar caer en Ellos.
secularismo; Pérdida del SENTIDO profundo y trascendente del Ser. Reducir le matrimonio ONU un contrato de convivencia mutua, restándole su dimensión sagrada y auténtico valor do.
Pérdida del SENTIDO del pudor; No Se Valora la intimidad y se abre una Terceros. Contar una Otros Lo Que se vive en la relacion.
Desvalorización de la persona; no se reconoce su dignidad y se le Trata de Como Objeto de la ONU, Una Posesión Que se toma, se deja, se Intercambia, etc.
Activismo; impide Dedicar El Tiempo Suficiente para cultivar y Hacer Crecer el amor, se cae en la rutina. . Tener Una agenda llena con Frecuencia Hace Que los esposos se conviertan en Extraños
relativismo; distorsiona el SIGNIFICADO del amor, el matrimonio, La Libertad, El Progreso y la Tolerancia. Es Pensar Que Lo Que Cada Uno CREE Es Igual de válido, por Lo Que dificulta Llegar a la ONU Acuerdo y distorsiona la Conciencia y la laxa Hace Al Punto Que se vuelve Incapaz de sostener El Compromiso asumido.

Para cultivar la fidelidad sí Requiere ONU Actitud de respeto y consideration Hacia la otra persona, ESTO Supone Un trabajo constante de Crecimiento en el amor Que permite Superar las Dificultades Propias del Día a Día y del Desgaste Que Supone el inevitable paso del tiempo.
Ello párrafo recomendamos:
Fortalecer la intimidad ya Que Es El Momento y Espacio Único de los esposos Donde se demuestran su amor y dialogan de Manera profunda. Estós momentos Nutren, mantienen y perfeccionan el matrimonio, this intimidad Dębe darse de Preferencia pecado La Preocupación De Ser interrumpidos u Oídos,: Además de Cuidar El Tiempo Que se le dedica al cónyuge, Aprender a Darle Su Lugar, sin Dejar siempre las ultimas y mas CANSADAS horas del día, vivirlo en el marco de libertad, confianza y Generosidad, comunicando Palabras de cariño y Admiración.
Dębe Ser un encuentro pecado exigencias imposiciones de NI. Buscar Dejar de lado las Preocupaciones Laborales, sociales o Familiares. Es El Momento de Hablar exclusivo de Ambos y de compartir El Tiempo juntos. No hay comentarios Acepta criticas NI CON Parientes o amigos. En El Momento En que se abre, Se Pone en Riesgo y Puede Ser lastimada e INCLUSO aniquilada.
Desarrollar La Confianza impidiendo Que Haya sombras Que den paso a los malentendidos ya Que ESTOS solitario generan resentimiento Y Nos van distanciando. ESTO SIGNIFICA Aceptar Las Fallas Del otro Limitaciones de Como, sin tomarlas Como ofensas Personales y ayudarle en lo Posible a mejorar. Tomar en Cuenta al cónyuge a la hora de Tomar Decisiones Personales y Familiares, ESTO Demuestra Que El Otro es Valioso y Su Punto de Vista Importante; Hablar siempre con la verdad Cuidando de no ofender Al Otro; Evitar HACER burlas o calumnias del cónyuge o de Su Familia, Tratar de Cumplir las Promesas Hechas Cuidando Lo prometemos Que.
Buscar: intereses Comunes; Tener un Sistema de Creencias y Valores Común Que Nos AYUDE un Dar solidez, Estabilidad y permanencia al matrimonio, Porque se orientan de Manera parecidas Las Soluciones de los Problemas y crisis y se evalúan de forma similares las Situaciones.
Puestas las bases de la comunión y Afinidad de Creencias, Es fundamental establecer Intereses Comunes; AFICIONES, amistades, pasatiempos, etc. No hay implicaciones Renunciar a Los Propios gustos; se pueden y se Deben mantener Aquellos Que ayuden a desarrollar la individualidad Pero cuidado con Los Que separan y distancian O que absorben de forma que tal impiden la convivencia familiar.
Procurar Los Detalles Que Nos Ayudan a Pensar en El Otro ya Aprender a Notar Y APRECIAR Todo Lo positivo que hace? Diariamente. Tener Detalles con El Otro ninguna Regalos SIGNIFICA necesariamente, Son cosas simples Pero valiosas Como por example permitirle expresarse sin interrumpirlo Atención y presentarle, sin Dejar Pasar Los días Conflictos sin resolver, sin recordarle contínuamente SUS faltas Pasadas, decirle lo busque Que se ve, Cuánto disfrutas de Pasar Tiempo con el o ella, Procurar ALGÚN Momento especial para decirle Cuanto Valoras su ESFUERZO ya en casa o en su Trabajo, darse un beso al despedirse o al v llegar a casa, RESPETAR SUS tiempos de descanso. Sin Compare al cónyuge ni al matrimonio con Otros; Esto No Ayuda a Mantenerse Fieles y: Además Parte de Una percepción De que “el pasto del vecino siempre es mas verde”.
Por ultimo ejercitar la prudencia Que es La Virtud Que Nos ayuda a reflexionar ya considerar los Efectos Que pueden Tener Nuestras Palabras y Acciones y asi Elegir ACTUAR (o sin ACTUAR) para el bien de la relacion. Arriesgar el amor es Una imprudencia Que Nunca Tiene final feliz de la ONU. Ser prudente no SIGNIFICA sin equivocarse nunca, Sino Que implicaciones Reconocer los Fallos y Limitaciones Propias, y Aprender de Ellos. Saber rectificar, pedir perdón, buscar consejo y Poner los Medios para ningún Poner en Riesgo La relacion.
La promesa Que hicieron de Ser Fieles es una promesa de buscar la felicidad del Otro y La Propia apuntando un Construir las Naciones Unidas Proyecto de Vida Común. Es Importante Recordar con Frecuencia ESE sueño de Permanecer unidas para toda la vida Que los llevo una Contraer matrimonio. La fidelidad se vive Cada Día, en los Pequeños Detalles y en las Sencillas Manifestaciones de amor.

El material del Programa Edificar la Familia de Familia Unida AC
Preparó: Luz Elena Rico de Garza
Consultora Familiar – Centro de Familia Unida Chihuahua AC


EL MEJOR INGREDIENTE DEL MATRIMONIO: EL AMOR

Amor, palabra de cuatro letras, con un significado extenso, intenso y trascendental en la vida del ser humano, Según la Real Academia de la lengua Española el amor es un sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa y alegra generando energía para convivir y comunicarnos.
Pero… ¿Qué pasa con el amor?, ¿Se termina? ¿Se apaga?, ¿se enfría? Sucede que en el matrimonio, tierra fértil para cultivarlo o dejarlo secar, suceden cambios que en el noviazgo no se viven o perciben de la misma manera, la pareja transita de lo extraordinario a lo ordinario, de la entrega mutua a la prisa cotidiana, del ser solo tú y yo, a ser nosotros una familia en la que existen nuevas responsabilidades, ya sea por la llegada de los hijos o por el simple hecho de habitar juntos en un hogar con nuevas formas de vivir. Todos estos cambios que se viven al pasar del noviazgo al matrimonio nos pueden hacer sentir la falta de afecto y contacto, añorando así los detalles que cultivaban la ilusión, un abrazo espontaneo, un te quiero, un halago, una mirada tierna, un beso, un lo siento, por nombrar algunas muestras de amor que toda pareja necesita para mantener viva la llama de su amor.
Resultan alarmantes las cifras de divorcio que el estado de Chihuahua presenta, según datos estadísticos del registro civil; por cada 100 matrimonios se divorciaron 58 parejas en 2014, siendo las principales causas de este resultado mutuo consentimiento e incompatibilidad de caracteres, es decir que las parejas dejaron atrás el deseo de amarse, de luchar por su unión, de perdonar, de resolver los conflictos, de ceder, de vivir con empatía, de comunicarse, de atenderse o valorarse uno al otro.
Impactante, pero cierto, no olvidemos que el matrimonio es un contrato de unión, basado en el amor, aceptación, admiración y respeto mutuo, no es fácil, pero donde impera la voluntad, el perdón y el deseo de mantener los lazos son suficientes armas para enfrentar la batalla que nos llevara a obtener la victoria en la unión familiar.

Si nuestro deseo es mantenernos juntos, viviendo felices y enamorados debemos estar atentos a resolver los desafíos que se presentan dentro del matrimonio, siempre habrá una forma de resolverlos, vale la pena intentarlo. Te ofrezco algunas recomendaciones para enfrentar los desafíos que puedes vivir con tu pareja:
1. Ya no sé si siento amor: Escucha tus emociones, recuerda cuando te enamoraste, tu primera cita, ¿Que te gustaba de él (ella)? ¿Cómo te sentiste cuando te diste cuenta que al fin habías encontrado el amor de tu vida?
2. Nuestros hijos absorben todo nuestro tiempo: Agenda un espacio donde puedas comunicarse, disfrutar su compañía y atenderse uno al otro.
3. Me siento cansado (a): Gratitud, agradece a tu pareja el esfuerzo que hace por ofrecerles bienestar familiar, desde el que contribuye económicamente como el que cuida del hogar y los hijos.
4. Debo trabajar, tengo exceso de pendientes, no tengo tiempo: Fomenta la intimidad física y emocional, ésta refuerza el vínculo que enaltece los sentimientos de amor, apego y contacto.
5. Me reprocha y me alejo: Dialogar hablando en primera persona, evita utilizar el “nunca”, “siempre”, deja las discusiones pasadas en el olvido, trata el tema en cuestión.
6. Siempre peleamos, está enojada (o) o triste: Se empático (a), trata de comprender a tu pareja, has escuchado con atención sus peticiones, cumples los compromisos acordados, evalúa esta situación antes de expresar tu molestia.
7. Deseo pasar un tiempo con mis amigas (os): Tener un poco de independencia para pasar tiempo con los amigos (as), practicar un deporte o hobbies es necesario, pero cuida que este tiempo no propicie abandono a tu familia, el equilibrio es importante.
8. Perdono, pero no olvido: Conceder al otro la posibilidad de enmendar el comportamiento equivocado requiere de voluntad, confianza y un verdadero perdón. Dense la oportunidad de asumir responsabilidades, establecer acuerdos para evitar reincidir en la conducta errática.
9. Quiere que le diga que la (lo) amo, estoy a su lado, eso es amor: Inferir el amor no es suficiente, es necesario mostrarlo, expresarlo verbalmente, sentir contacto (abrazos, caricias), comprensión, afecto.
10. No somos felices: Busca la felicidad del otro para vivir la tuya.

El Dr. John Gottman, uno de los expertos mundiales en relaciones matrimoniales, a las que ha estudiado por más de treinta años, dice que la base de un matrimonio exitoso puede resumirse en una sola palabra: amistad. Las parejas felizmente casadas se respetan, les gusta estar con el otro y quieren su FELICIDAD.
De acuerdo con los estudios sobre el divorcio, la mayoría de quienes terminan su relación dicen que sencillamente perdieron el sentido de cercanía y que no se sentían amados o apreciados. En muchos de los casos, las separaciones generan reacciones en el organismo como estrés, angustia, depresión, conflictos y enfermedades.

Fortalece tu relación, el amor impregna el cuerpo, la mente y el alma de armonía, siente, entrégate, ofrece, recibe y ama, pues amar a nuestra pareja requiere un esfuerzo consciente, es estar disponible cuando se necesite, atento y receptivo a las necesidades del otro”.

“El matrimonio es un camino juntos de un hombre y una mujer, en el que el hombre tiene la misión de ayudar a la mujer a ser mejor mujer, y la mujer tiene la misión de ayudar a su marido a ser más hombre. Esta es la misión que tienen entre ustedes. Es la reciprocidad de la diferencia”. Papa Francisco
Psicoterapeuta Mónica Holguín Félix
Master Psicoterapia Gestalt para adolescentes, adultos y parejas.


Familias Sólidas y Resistentes

¿Cómo son las familias que cambian al mundo?

Todos los seres humanos, sin importar la edad, el sexo, la nacionalidad o los antecedentes sociales, tenemos un deseo innato de relacionarnos con otros. Sin estas relaciones, la vida es sosa, vacía, sin propósito y sin gozo. Nuestras relaciones nos ayudan a ser lo que somos y contribuyen enormemente a nuestra calidad de vida.

Cada hombre y cada mujer crecen y se desarrollan a partir de dos elementos fundamentales: la herencia y el ambiente. O, en palabras sencillas, a partir del barro y del alfarero. Por un lado está lo que reciben de sus padres biológicos; por otro, lo que encuentran en el mundo que les acoge, les rechaza, les ama o les desprecia.

 

Desde el momento de nuestro nacimiento, buscamos a otros y queremos seguridad—el sentimiento de sentirnos conectados con alguien, apreciados y amados-. Podemos tener esto de nuestros padres, abuelos, compañeros y otros parientes. También buscamos amistades y reafirmación de amigos, vecinos y compañeros de trabajo.

A medida que maduramos, naturalmente buscamos otras relaciones más íntimas, en las que por medio del aprendizaje, probablemente llegaremos algún día a un matrimonio lleno de amor. A partir de este comienzo, empezamos a construir nuestra propia familia y a fortalecer nuestros vínculos con nuestros hijos y más tarde, con nuestros nietos.

Relaciones fuertes, amorosas

Los lazos amorosos entre los miembros de la familia, desempeñan un componente esencial en la construcción de la familia. Con relaciones saludables, comprometidas, toda la familia es protegida y fortalecida. Cuando surgen los retos, como surgirán sin lugar a dudas, la familia sólida, trabajará unida para resolver los problemas o perseverar y resistir ante ellos.

El poder del ejemplo

Un vínculo fuerte entre los miembros de una familia, es esencial para influir de forma positiva con el ejemplo.

A continuación enumeraremos fortalezas familiares que según Family Connections, se han identificado repetidamente en una investigación acerca de lo que hace fuerte a las familias:

  1. Las familias que cambian el mundo expresan compromiso con todos sus miembros, haciendo del compartir y pasar tiempo con los miembros una prioridad definida, trabajando activamente para desarrollar relaciones familiares satisfactorias.
  2. Las familias que cambian el mundo, invierten tiempo juntos de una forma consciente y voluntaria, y disfrutan trabajando y jugando los unos con los otros.
  3. Las familias que cambian el mundo, practican una comunicación clara y cuidadosa entre sus miembros. La comunicación es el alma de las relaciones familiares. La comunicación saludable en la familia implica escucharse entre sí, tratando de entenderse, siendo respetuoso de los sentimientos y haciendo un esfuerzo claro y definido para entender las preocupaciones. Los miembros de la familia estrechan sus vínculos a medida que escuchan con cuidado y tratan de comunicarse en formas positivas y efectivas.
  4. Las familias que cambian el mundo cultivan el amor y el respeto mutuo compartiendo los logros, mostrando su aprecio y respaldo por todos sus miembros y ayudando a que los miembros de la familia se sientan bien con respecto a sí mismos.
  5. Las familias que cambian el mundo trabajan para resolver los problemas o afrontar los desafíos, esforzándose juntos y dándose entre sí una ayuda y respaldo positivos.
  6. Las familias que cambian el mundo están atentas para suplir las necesidades básicas de la familia, tales como estabilidad financiera, salud de los miembros de la familia, mantenimiento del ambiente familiar, y manejando estas necesidades lo mejor posible.
  7. Las familias que cambian el mundo comparten valores religiosos, espirituales y morales, que les dan un propósito y dirección en común. Las investigaciones acerca de las familias sólidas han encontrado de una forma consistente la importancia de valores compartidos y creencias que le dan a los miembros de la familia un sentido de identidad y propósito comunes. Tales valores pueden ser la fuente de la fortaleza de los miembros de la familia cuando la vida se torna difícil.

 

  1. Las familias que cambian al mundo están comprometidas con su entorno, cuidan el medio ambiente y participan en las actividades comunitarias que hacen la diferencia en la vida de todos los miembros de la sociedad.

 

 

Material del programa Edificar la Familia de Familia Unida A.C. Preparó: Luz Elena Rico de Garza
Consultora Familiar – Centro Familia Unida Chihuahua A.C.

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familiaunida.chihuahua@gmail.com

 


Formar Hijos fuera de serie

¿Porque decimos que educamos hijos fuera de serie? Porque los hijos no nacen en serie. Cada uno es único e irrepetible; no puede ser remplazado por nadie. Lo que es, nadie más puede serlo, ni puede ocupar otro su lugar en la familia o en la sociedad.

Por ello debemos  revalorar la presencia de los hijos en nuestras vidas como un regalo que nos ha confiado Dios para nuestro mutuo perfeccionamiento.

El día a día de la vida familiar puede hacer perder de vista el sentido trascendente de la educación de los hijos. Lo que se forme hoy, se traducirá en pensamientos, actitudes y acciones futuras que impactarán no sólo en la vida del hijo, sino en las de muchos otros con quienes entrará en contacto a lo largo de su vida, y en las siguientes generaciones, para bien o para mal. Pensemos en nuestras propias actitudes, ¿cuántas de ellas tienen su origen en las de nuestros padres o abuelos?

¿Es verdad que un nuevo ser humano es un don para los padres y para la sociedad?

Ciertamente, el nacimiento de un hijo significa para los padres esfuerzos, nuevas cargas económicas y otros condicionamientos prácticos. Estos motivos llevan a muchos a la tentación de no desear otro hijo. Sin embargo, si nos preguntáramos si sobra alguno de nuestros hijos, o si hay alguno que hubiésemos preferido no tener, la respuesta general será: No, porque finalmente queremos a cada uno, buscado o no antes de su nacimiento. Cada hijo es un regalo, un don que enriquece a sus padres, hermanos y hermanas, y a toda la familia, independientemente de su personalidad, sus cualidades o defectos. Difícilmente unos padres se arrepienten de haber tenido un hijo, y sí hay muchos que se lamentan de no haber tenido más.

El hecho de que cada persona sea única e irrepetible no es casualidad, como no lo es la existencia. Nadie viene al mundo por casualidad, pues aun sin la intención procreadora de los padres, hubo quien sí pensó y amó a cada uno desde antes de comenzar a existir: Dios mismo.

Dios es quien infunde el espíritu de cada persona. Por puro amor, Dios dota al hombre de un alma espiritual que supera el ámbito de lo terreno y se extiende hasta lo trascendente. Somos las únicas creaturas visibles capaces de amar y de conocer a su creador. Ninguna otra creación terrena es capaz de descubrir y experimentar el amor que tuvo su creador al pensar en él y llamarlo a la existencia, ni es capaz de corresponder activamente a ese amor.

Los esposos, en su vocación de padres, viven y transmiten el amor de Dios cuando colaboran con Él en la co-creación de nuevas personas. Cuando nace un hijo se alcanza una de las metas más importantes para todo matrimonio: el amor que un día los unió, toma vida y es encarnado para siempre en una persona.

Esa persona, ese amor encarnado, es un regalo que Dios envía a los esposos para que experimenten el amor amando y, a su vez, puedan formar a ese hijo en el amor.

En la medida que se amen y enseñen a amar al hijo, en esa medida serán plenamente felices.

Dios, que es todo amor, está profundamente presente en cada uno de los hijos, pues cada uno de ellos ha sido amado de manera única, particular y personal desde la eternidad por Él, y cada uno de ellos está llamado a dar ese mismo amor.

Los padres, por tanto, deben imitar el amor gratuito de Dios, queriendo a cada hijo por sí mismo, respetando plenamente su autonomía y su originalidad.

¿Qué significa amar al hijo?

  • Decidir libremente buscar su bien auténtico.
  • Aceptarlo en su totalidad en el hoy y en el mañana.

Cada ser humano tiene una misión: vivir en plenitud, amar y ser amado y poder así ser feliz. Por la libertad podemos elegir cumplir o no esta misión.

¿Cómo podemos preparar mejor a nuestros hijos para descubrir su misión y vocación?

Por responsabilidad, no por derecho

La libertad con la que se engendró a cada hijo trae consigo la responsabilidad de educarlo y proveerle lo necesario para que sea feliz. Los padres no tienen derecho a tener un hijo, mientras que los hijos sí tienen derecho a tener unos padres que los guíen para alcanzar su realización personal.

Respetando su dignidad de persona

La dimensión espiritual es la que confiere una dignidad especial al ser humano. Cuerpo y espíritu lo constituyen como persona.

El hijo debe ser formado integralmente, lo cual implica desde las necesidades básicas hasta el desarrollo armónico de sus facultades. De esta manera los hijos podrán descubrir su identidad y misión como personas, desarrollar sus capacidades y poder así alcanzar la felicidad.

Como un servicio y no como una imposición

La educación a los hijos es un servicio, una forma de aportar al hijo, a la sociedad y contribuir al bien común.

Es una de las formas más directas de realizar el llamado de todo ser humano a buscar el bien y entregar lo mejor de sí mismo a los demás.

Como un regalo y no como una posesión

Los padres no son dueños del hijo, porque la paternidad es un don. El hijo es el obsequio de parte de Alguien que nos ama infinitamente y nos quiere hacer felices a nosotros, a través de esos hijos, y quiere hacer feliz a esos hijos a través de nosotros.

A continuación algunas sencillas recomendaciones prácticas para educar a los hijos y prepararlos para descubrir su misión.

  • Dar ejemplo de la vivencia del amor. Cuando los padres
se aman, los hijos se sienten amados.
  • Hacer sentir a cada hijo amado por nosotros, a través de la forma de hablarle, sonreírle, abrazarlo, etc.
  • Ayudar a cada hijo, con cariño y paciencia, a ir superando sus debilidades.
  • Evitar las comparaciones entre hermanos, ninguno es mejor o peor, son distintos y cada uno aporta lo que es único en él.
  • Procurar un ambiente familiar cálido, alegre y seguro para el
niño
  • Destinar espacios para compartir el tiempo con cada hijo. Realizar juntos sus a aficiones, leer un cuento antes de dormir, pedirle que ayude a preparar alguna comida, etc.
  • Fomentar sus intereses y habilidades, evitando imponer los propios gustos.
  • Buscar brindar a los hijos una educación integral, dando especial importancia a la formación de las virtudes, las cuales les ayudarán a vivir el amor y ser plenamente felices.
  • Evitar suplantar el cariño y la atención por regalos o comodidades materiales; el mejor obsequio para un hijo es el amor de sus padres.

Material del programa Edificar la Familia de Familia Unida A.C.

Preparó: Luz Elena Rico de Garza

Consultora Familiar – Centro Familia Unida Chihuahua A.C.

 

PREGUNTAS Y CONSULTAS AL AUTOR:

familiaunida.chihuahua@gmail.com


¿Autoridad y Libertad son compatibles?

En el tema de la familia, la autoridad radica siempre en los padres, ya que al transmitir la vida al hijo, adquieren el compromiso de educarles.

La autoridad es la fuerza que sirve para sostener y hacer crecer a cada hijo en su proceso de perfeccionamiento y formación para que desarrolle todas sus potencialidades. Sólo habrá verdadera autoridad cuando se ejerza con disposición de servir.

La autoridad es un derecho que compromete, pues los hijos ejercerán de manera más plena su libertad en la medida en que los padres asuman la responsabilidad de ejercer la autoridad. En otras palabras, la calidad de la autoridad de los padres determina en gran parte la capacidad de los hijos para ejercer su libertad. Tan necesaria es la autoridad del padre como la de la madre.

La autoridad se va ganando al ejercerla correctamente; es un servicio que se presta a los hijos por amor buscando el bien auténtico de cada uno.

El ejercicio de la autoridad de los padres debe encaminarse no al control de los hijos, sino a la formación de todas sus facultades para que cada uno sea capaz de ejercer su libertad en orden al amor.

Al educarlos en la libertad, los hijos irán aprendiendo a tomar sus propias decisiones, a comprometerse y a responsabilizarse de sus actos.

Ellos serán libres en la medida en que sean responsables y hayan desarrollado una conciencia recta, fundamentada en principios sólidos.

La autoridad no se da de manera espontánea; para esto es necesario vivir lo que se exige.

Libertad y autoridad

Una de las tareas más grandes de la familia es formar personas libres y responsables. Por ello, los padres han de ir entregando a sus hijos la libertad, de la que durante algún tiempo son tutores.

En la vida familiar existen reglas que ayudan a mantener la armonía. Es mejor tener pocas reglas pero hacerlas cumplir; los padres son los encargados de exigir este cumplimiento con su ejemplo y autoridad.

Cada norma debe existir en función de un fin: formación de hábitos, convivencia armónica, formación de virtudes, organización, etc., y puede variar conforme los hijos o las circunstancias; lo que no puede cambiar es el principio que las sustenta. Por ejemplo, una norma es que los niños se duermen a las ocho; detrás de esto, está la formación en el orden y la necesidad de un tiempo de descanso. Cuando los niños crecen, el horario se puede ampliar, pero el principio permanece

 La libertad y la participación

La participación de los hijos es indispensable en la formación de la libertad. Esto supone que los niños opinen, decidan y colaboren. Cuando una persona acepta participar, se responsabiliza y sabe que se compromete a ser consecuente con su opinión, a realizar lo decidido y a poner esfuerzo en el logro de una tarea común. Para que esto sea realmente efectivo los padres deben orientar la participación, propiciando la iniciativa, pero a la vez coordinando y enfocando las decisiones y acciones hacia el bien de los hijos.

Libertad y responsabilidad

Ser libre es ser capaz de asumir las consecuencias de las propias acciones, es decir, ser responsable. Un niño no podría pagar la entrada al cine de todos sus amigos si no obtuviera el dinero de sus padres, por lo tanto, no es libre de invitarlos aunque quisiera.

Por lo tanto, formar hijos responsables debe ser una prioridad, pues sólo así serán auténticamente libres. Esto tiene implicaciones serias, pues sólo quien es libre es capaz de amar, y sólo es feliz quien ama.

La formación de la libertad es un proceso gradual; ésta se irá ampliando según la responsabilidad que los niños vayan desarrollando de acuerdo a su edad.

El ascendiente se refiere a la imagen que el hijo tiene de los padres. Para un niño es importante admirar a sus padres, porque ellos son quienes le dan seguridad y se convierten en modelos de comportamiento. No se trata de ser admirado sólo por reconocimiento, sino porque esto ayuda en la formación de los hijos.

Unos papás cercanos a sus hijos, sinceramente interesados en ellos, tendrán ascendiente, sobre todo si el niño percibe una alianza fuerte entre ambos padres.

Los padres necesitan saber que son capaces de ejercer su autoridad por amor a los hijos como un servicio en su formación. Aún reconociendo esto, algunos padres de familia pueden encontrarse con algunas dificultades en el ejercicio de la autoridad. A continuación se mencionan algunas de las más comunes.

LIMITACIONES DE LOS PADRES EN EL EJERCICIO DE LA AUTORIDAD

Pasividad

  • Falta de serenidad, firmeza, constancia y poca resistencia a la frustración.
  • Inseguridad en la toma de decisiones y la exigencia.
  • Falta de confianza en ser obedecido.
  • Actitud conformista.

Ignorancia:

  • No saber qué es la autoridad ni como ejercerla.
  • Creer que se tiene que ser autoritario, o por el contrario que los hijos se van a traumar si se les exige.
  • Creer que al ejercer la autoridad se puede perder el cariño de los hijos.

Incongruencia:

  • Discrepancia entre lo que se dice y lo que se hace. Esta es la limitación más frecuente y que más afecta la autoridad de los padres.

Miedo:

  • Temor a ir contracorriente y ser mal visto por los demás.
  • Temor al rechazo de los hijos o a perder su amor.
  • Temor a la exigencia y responsabilidad personal que implica pedir algo a los hijos.

CÓMO COMPENSAR ESTAS LIMITACIONES:

Ante la Pasividad:

  • Vivir la virtud de la fortaleza para resistir ante situaciones difíciles (un hijo que te reta por ejemplo).
  • Actuar con serenidad y conservar la calma.
  • Dar mas tiempo a la reflexión y al análisis de las acciones de nuestros hijos para poder tomar mejores decisiones (en otras palabras no explotar con ira sino conservar la calma y aprovechar los momentos de calma para educar).

Ante la Ignorancia:

  • Constante preparación.
  • Conocer las etapas que están viviendo nuestros hijos para ejercer más eficazmente la autoridad.
  • Conocer a cada hijo de manera personal.
  • Pedir ayuda especializada. Los cursos y programas de Familia Unida son herramientas excelentes en estos temas.

Ante la Incongruencia:

  • Vivir lo que se exige a los hijos.
  • Dar ejemplo de las palabras y los principios que se predican.

Ante el miedo:

  • Reconocer que no somos perfectos, sin embargo se puede ser ejemplo de esfuerzo constante por vencer los propios defectos.
  • Saber que el ejercicio de la autoridad es un bien para los hijos.
  • Tener fundamento de las propias creencias para combatir la opinión de la sociedad, y dar a los hijos razones de nuestras convicciones.

El ejercer la autoridad es un derecho y una obligación de los padres, cuya finalidad es guiar al hijo. Ante esta responsabilidad, es necesario que ésta este orientada al desarrollo armónico de sus facultades; formar su corazón, su voluntad y su inteligencia respetando y reconociendo su dignidad.

La educación no es sólo para el presente, sino que trasciende el tiempo. Si hoy ejercemos nuestra autoridad de manera eficaz como un servicio motivado por el amor que les tenemos a nuestros hijos, ellos alcanzarán la madurez y su libertad estará orientada al amor, a la verdad y al bien, lo que les dará la posibilidad de realizarse como personas y de influir positivamente en su entorno. Hoy más que nunca, el mundo necesita personas que vivan la auténtica libertad, y para lograrlo nuestros hijos requieren de nuestra autoridad.

Algunos consejos para ejercer la autoridad con eficacia:

  • Establecer claramente las reglas de nuestra familia. Buscar que todos las entiendan, las acepten y las cumplan, incluyendo en primer lugar a los padres.
  • Exigirse a sí mismo en lo que comprensivamente se quiere exigir a los otros.
  • Ponerse de acuerdo con el cónyuge, dialogar las diferencias en privado, pero siempre mostrarse unidos y apoyarse mutuamente frente a los hijos; mandar claramente el mensaje que la autoridad son ambos. Evitar aliarse con los hijos en contra del cónyuge: “Sí puedes hacer esto, pero no le cuentes a tu papá”, “Sí te lo compro, pero que no se entere tu mamá”.
  • Fomentar la participación activa de los hijos; involucrarlos en la toma de decisiones, en las tareas del hogar, hacerlos que se sientan parte. Esto ayudará a que se comprometan más.
  • Conservar una actitud optimista, saber resistir frente a las dificultades y las frustraciones.
  • Destacar siempre, en primer lugar, lo positivo.
  • No olvidar que el ejercicio de la autoridad educativa requiere un clima de confianza, que no excluye la firmeza.
  • No claudicar. El secreto de la autoridad está en la constancia y la consistencia.
Adaptar los derechos y las obligaciones según la edad y el grado de madurez.
  • Al corregir, hacer referencia a los actos del hijo y no a su persona, “el haber dicho mentiras estuvo mal” en vez de “eres un mentiroso”.
  • Evitar acumular amenazas; la autoridad se gasta cuando éstas se suman. Si no se van a cumplir, es mejor no hacerlas. Limitar el número de exigencias y reglas, para que las que existan se conozcan perfectamente y se hagan cumplir. Cumplir las promesas hechas. Los premios y castigos deben de ser proporcionados a la acción cometida.
  • Pensar antes de sancionar, y luego ser firmes, sin dejar de ser flexibles. Evitar los castigos corporales.
Advertir o establecer con anterioridad las consecuencias de no respetar las reglas.
Explicar claramente al hijo porqué se le ha sancionado y asegurarse que entienda lo que hizo mal y porqué está mal.

Material del programa Edificar la Familia de Familia Unida A.C. Preparó: Luz Elena Rico de Garza
Consultora Familiar – Centro Familia Unida Chihuahua A.C.

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Ser Libres para ser Felices

La felicidad es el destino del hombre; podemos ver cómo las diferentes actividades que realizamos todos los días buscan alcanzar la tan anhelada felicidad.

La verdadera felicidad es aquella que surge de la libertad que busca la verdad.

 

Pero ¿qué es la libertad?

La libertad es la facultad para elegir entre lo bueno y lo mejor. No para elegir entre lo bueno y lo malo, ya que lo malo no es una opción propia de la libertad que por naturaleza busca siempre el bien y la verdad.

 

Cuando tu eliges el mal, lo eliges porque te confundes, piensas que has elegido un bien. Después te das cuenta que aunque en un inicio aquello que has elegido te brinda una gratificación, ésta termina después de un determinado tiempo, es decir, no es capaz de darte la felicidad que esperabas.

 

El bien objetivo, no siempre coincide con aquello que la sociedad, los medios de comunicación o la experiencia personal nos presenta como “bueno”, en ocasiones éstas propuestas pueden ser muy atractivas, pero la voluntad es quien debe decidir con la ayuda de la inteligencia aquello que es un bien verdadero para la persona y orientar su actuar para alcanzarlo. De ésta manera podrá ser feliz.

 

Cuando pensamos en la libertad humana, surgen varios interrogantes: ¿es libre aquel que opta por dañar o perjudicar al prójimo? ¿Es libre aquel que engaña a su cónyuge porque cree que es libre de hacerlo? ¿Es libre quiñen daña a su cuerpo?

 

La realidad es que la libertad humana es una “libertad limitada” por nuestra naturaleza.

La verdadera libertad se ejerce y actúa plenamente cuando se elige entre dos bienes el que es superior, llegando finalmente a Dios.

 

La libertad encuentra su máxima expresión en nuestra capacidad de elegir el bien de los demás; en eso consiste el amor, por ello sólo es capaz de amar quién es libre.

 

La libertad en su expresión más plena y más profunda, nos impulsa a donarnos a nosotros mismos a favor de los demás.

 

¿Porque decimos que la libertad de la persona es una “libertad limitada”?, porque el hombre tiene un modo de ser propio; la naturaleza humana.

Hay conductas favorables que perfeccionan ésta naturaleza y otras desfavorables que la perjudican. Lo que mas nos perfecciona, es amar, porque estamos hechos para ello, y al cumplir nuestra misión (para lo que fuimos creados) nos realizamos y somos más felices. Por otro lado cuando vivimos encerrados en nosotros mismos y en nuestro egoísmo, nos perdemos la enriquecedora experiencia de compartir con los demás y esto va creando amargura e insatisfacción, porque actuamos contra aquello para lo que fuimos creados.

La raíz de la naturaleza y dignidad humana dan la pauta para saber si algo es bueno; además posibilita a la persona a la toma de decisiones inteligentes, buenas para sí misma y para los demás.

Sin embargo en la naturaleza humana existe una tendencia hacia el egoísmo, que no significa que sea imposible de superar sino que es difícil y se puede lograr si se ponen los medios necesarios.

 

Pero también la libertad humana está limitada por la ley natural, inscrita por el Creador en el corazón de todo hombre, es la participación de la sabiduría y la bondad de Dios y expresa el sentido moral originario que permite a la persona discernir entre el bien y el mal.

 

La fórmula fundamental de ésta ley natural inscrita en la conciencia de todo hombre es: Haz el bien y evita el mal y es una formula clara presente en todas las personas. Se llama ley natural porque es propia de la naturaleza humana.

 

La ley natural es como una balanza espiritual interior, con la que se puede medir el bien y el mal. Su motor es la conciencia que ayuda a regular los actos por medio de la razón.

 

Todas las personas tenemos dos facultades espirituales que nos distinguen del resto de las creaturas; estas son la inteligencia y la voluntad.

La inteligencia nos capacita para buscar la verdad, la realidad objetiva de las cosas. Esta actúa a través de la reflexión, el razonamiento y la contemplación, la inteligencia nunca se satisface plenamente porque siempre busca saber y conocer más.

La voluntad es la facultad de buscar y hacer el bien.

Cuando la inteligencia ve la verdad y el bien en algo, la voluntad nos mueve a alcanzarlo y a esforzarnos para lograrlo.

 

La voluntad es la columna vertebral del carácter del hombre y el motor para alcanzar las metas más valiosas de la vida.

 

Nuestra libertad necesita energía y alimento, como el hábito de elegir e inclinar nuestra voluntad al bien en las pequeñas y grandes decisiones diarias.

 

Si sustituimos la inteligencia y la voluntad por nuestras emociones y nuestras sensaciones, lo que dicta la moda y otros factores externos, la libertad se va debilitando.

 

Nuestra libertad está orientada al amor, esa es su razón de ser, y en la medida que amamos, somos felices. Por ello la felicidad es el fruto de la libertad.

 

Siendo la libertad un deseo infinito del hombre, sólo puedes encontrarla en un objeto infinito, por lo tanto la felicidad ultima del hombre está en Dios.

 

La riqueza material no garantiza la felicidad.

La felicidad no está en las cosas exteriores, sino en la vivencia del Amor.

El amor no solo nos obliga a pensar en el “tu”, sino que nos lleva a vivir para hacer feliz a la persona que amamos; ésta es la clave de éxito en una relación y en la vida misma.

 

Muchas cosas materiales y limitadas nos pueden dar placer y cierta satisfacción, pero por más satisfacción y placer, por mas cantidad de cosas que poseamos, nuestro ser se queda hambriento de más y más.

Si la felicidad tuviera alguna relación con las cosas materiales, sería bastante fácil ser feliz.

Sin embargo todos conocemos personas que han acumulado grandes cantidades de riquezas y siguen siendo infelices. En contraste conocemos hombres y mujeres que poseen pocas cosas y poca riqueza y son personas muy felices.

 

Hemos reflexionado que todos los hombres queremos ser felices, y que la auténtica felicidad se consigue a través del ejercicio de nuestra libertad. A continuación te presento algunas propuestas para alcanzar la verdadera felicidad:

 

  • Una ordenación correcta de los valores, anclando el interés en lo que no se acaba, que perdura, quién pone su felicidad en lo pasajero, que se confundirá con la alegría, más que con el gozo profundo de la felicidad.
  • Elegir libre y responsablemente y ser congruente. Más que palabras, más que el deseo o la intención, una vida congruente es la mejor manera de ser feliz.
  • Responsabilidad plena y determinación, examinar a fondo nuestro actos, porque hacemos lo que hacemos, analizar nuestro estilo de vida, identificar grietas que vayan apareciendo y si es necesario, volver a colocar los cimientos.
  • Una voluntad firme; no basta querer ser feliz, es necesario orientar toda nuestra vida a serlo. Y como en todo ideal y objetivo grande en la vida, alcanzar la felicidad como fruto de nuestra libertad no será algo mágico, sino la empresa más difícil, el camino más arduo, pero el único que le da sentido a la existencia.

 

La felicidad del hombre no es algo mágico, no es un regalo que nos ofrece alguien, no se compra, no está en las cosas, en lo pasajero o en los placeres; no es algo que se encuentra y se posee de una vez y para siempre, la felicidad del hombre es dinámica y se experimenta en la medida en que se ama. Amor y felicidad son una misma realidad.

 

La felicidad es el fruto de elegir libremente, vivir el amor a Dios y al prójimo.

 

 

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